• Mariano Nieto

¿TRABAJAR PARA VIVIR O VIVIR PARA TRABAJAR? DISFRUTAR PARA VIVIR

Seguro que alguna vez todos nos hemos planteado esta pregunta de una forma u otra. Yo también la había pensado y creía que tenía la respuesta correcta a esta sin darle más importancia, hasta que llego un día que me hizo replantearme seriamente mi manera de actuar en la vida desbarajustando todos mis esquemas.


Ese momento sucedió cuando vi una entrevista que le hicieron a Martin Seligman (el mayor propulsor de la psicología positiva) en el que trataban factores empíricamente comprobados que afectaban a nuestra felicidad. Pues bien, dentro de esos factores, se encontraba las relaciones sociales y la riqueza, en la que esta última se había observado que mejoraba la felicidad si se es extremadamente pobre, pero una vez que se está por encima de los mínimos (donde estamos la mayoría en el primer mundo) a partir de ahí los índices de felicidad no incrementaban. Sabiendo esto, lo que me motivo a escribir este artículo fue estas dos declaraciones de Seligman que me marcaron para plantearme otra vez esta famosa premisa:

“Para tu audiencia si piensan que se pueden perder tres fines de semana al año de estar con la familia, por ganar 8000€, no deberían de hacerlo, se obtiene más satisfacción en la vida pasando esos tres fines de semana con la familia(…) La gente en nuestra sociedad hace todo lo contrario, prefieren ganar 3000€  y vivir estresados a ganar 1000€ y ser feliz”.

Después de ver esto, estaba claro que mi respuesta debería ser obvia, preferiría ganar los 1000€ y estar con mi familia. Pero enseguida me di cuenta que le faltaba algo, me surgían otras preguntas a través de mi nueva respuesta, tales como: ¿eso no es conformismo?, ¿no es ese un comportamiento de personas que no se atreven a triunfar? ¿realmente así creceré personalmente?, ¿no nos dicen siempre que tenemos que salir de nuestra zona de confort?.


Seguí reflexionando durante una temporada que era por así decirlo lo “ideal” para ser más feliz y sentirse pleno, ya que por más que lo pensaba no hacía nada más que ver dos argumentos contrapuestos en lo que a los dos les veía su parte de verdad, ya que sin entrar en profundidad por usar el sentido común  nadie quiere “vivir para trabajar” (o por lo menos conscientemente), pero a veces por las características que tiene nuestro actual mercado observaba tanto por mí, como por gente de mi alrededor que no era tan fácil cumplir con la “receta” de Seligman, aun pensando así. Esto es una realidad que seguro que tú también vives o has vivido, porque quien; ¿no ha tenido que movilizarse geográficamente por un trabajo y estar lejos de su familia?, ¿no se ha ido aprender un idioma al extranjero y estar trabajando de lo que sea menos de lo suyo? ¿no ha empezado cobrando muy poco (si cobras) y trabajando mucho?


 Por tanto, viendo esta dualidad, seguí investigando apasionado por el tema ya que a pesar de lo diferentes que podemos llegar a ser los seres humanos entre nosotros, una de las cosas que nos une es que todo el mundo quiere ser feliz, es decir, nadie se levanta por las mañanas diciéndose a sí mismo que hoy lo quiere pasar fatal (a diferencia que luego lo pase).


Entonces un día encontré esa clave que tanto tiempo estuve buscando y que parecía estar por encima de nuestras circunstancias, en este caso laborales, que era darle significado a las cosas que hacemos, en otras palabras, buscar el “para que” hacemos las cosas.


Viktor Frankl, que estuvo en su niñez en un campo de concentración Nazi, decía la siguiente formula:


D = S – P


Esto significa que la Desesperanza es igual al Sufrimiento sin Propósito. Con este constructo abrí los ojos, con el mismo asombro que el explorador que descubre un tesoro. Muchas veces debido a nuestras circunstancias internas y externas, podremos hacer jornadas de estudio o trabajo de más de 8 horas o pasaremos por empleos que en otra situación ni los cogeríamos, pero todo esto no nos importa cuando tenemos un objetivo y un “para que” hacemos las cosas.


La diferencia que hay entre dos personas en la misma situación como por ejemplo puede ser el panorama actual de mucha gente de irse al extranjero, es que la que tiene un “para que” lo hace y cumple según la formula de Frankl, como puede ser para aprender el idioma porque para el trabajo de sus sueños se lo piden, se levantara entusiasmado y contento menguando las adversidades de estar en trabajos pésimos y no tener apenas ocio, que el que se ha ido por hacer algo y no tiene un propósito concreto.


Está claro que recordando a Seligman, pienso que es importante estar con la familia y que hay que trabajar para vivir, pero para cumplir nuestros sueños ningún camino es fácil y podremos exponernos a estas situaciones.


De todas formas, creo firmemente que cuando le damos significado a nuestros actos para cumplir nuestros sueños,  paradójicamente no vemos el trabajo como tal, sino como uno de nuestros principales divertimentos y se puede convertir en una fuente tan gratificante como pueden ser nuestros amigos, pareja o familia, forjándose así un pilar fundamental para sentirnos realizados.


 Por tanto, para concluir este viaje me gustaría acabar rediseñando la frase que no solo es que “trabajamos para vivir”, sino que “disfrutamos para vivir”.


Realizado por:


Mariano Nieto Romero

Dicen que el agradecimiento es una de las fuentes de la felicidad. Por ese motivo queria hacer un pequeño homenaje a aquellas personas, que sin ellos saberlo,me enseñaron la "Cara B de la Vida". Aqui mi pequeño tributo, ya que parte de "culpa" de que haya creado este blog, es de ellos.

Sobre mi

Un día recibí el siguiente consejo: ​

​Vive tu vida como si fueras el héroe de tu propia película, imagina que un equipo documentalista está siguiéndote por todas partes y esta analizando cada acto y decisión que tomas, por tanto, sabiendo esto, escribe lo que quieres conseguir y dirígete a ello.

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