• Mariano Nieto

TÚ TIENES RAZÓN, Y YO TAMBIÉN

A veces en la vida tenemos recuerdos que nos marcan para siempre, y ya sea por estar en el momento adecuado o con las personas idóneas, siempre lo recuerdas como si hubiese sido ayer. Pues bien, esto me paso con la siguiente historia. La escuche por primera vez en una clase de mi etapa universitaria, y lo más curioso de todo, ¡es que me acuerdo de cada detalle del relato cuando solo lo escuche aquella vez!. Es increíble que después de cuatro años de carrera no recuerde ningún Decreto Ley, y sin embargo recuerde esta historia (me daría para escribir otro artículo sobre el sistema educativo seguro con esto). Pero si me acuerdo tan bien, fue porque al igual que un monje budista cuando obtiene un momento de revelación en su mente por horas y horas de meditación, sentí que una parte de mí se desbloqueaba y descubrí un nuevo paradigma de como ver los conflictos generales de la vida y cual era mi posición ante ellos. Sin más dilación, el relato era así:


Un día un grupo de antropólogos y sociólogos fueron a visitar a una tribu del Amazonas y les explicaron que a los que se ofreciesen como voluntarios para hacer un experimento, podrían ser obsequiados con comida y ropa. La mayoría aceptaron, ya que dicho acontecimiento por lo visto era simplemente tocar un animal, además los integrantes de esta tribu tenían muy buena relación con los expertos que iban a visitar la zona, ya que anteriormente por enseñarles sus culturas con fines científicos siempre habían recibido valiosos regalos.


Les llevaron a una parte recóndita de África y les explicaron que iban a tocar mediante el tacto y con los ojos vendados un animal, y tenían que adivinar de que animal se trataba. Eso sí, el procedimiento seria hacerlo por grupos y tenían que llegar a un consenso de cual era dicho animal si querían obtener la recompensa. Las personas de la tribu se empezaron a mirar extrañados y a preguntarse porque razón los habían llevado tan lejos simplemente para hacer tal tontería, pero como habían acordado aceptaron, al fin y al cabo, no era de su incumbencia e iban a obtener lo que les habían prometido si llegaban a unanimidad. Finalmente los dividieron en tres grupos:


-El primer grupo empezó a describir el animal como alargado, delgado, sin aparentes brazos ni piernas. Todos llegaron al acuerdo de que se trataba de una serpiente.


-El segundo grupo cuando llego su turno para tocar el animal, empezaron a decir que era muy corpulento, con fuertes piernas y un gran cuerpo. Lo tenían clarísimo, se tenía que tratar de un hipopótamo.


-El tercer grupo, por el contrario, notaron unos colmillos afilados como cuchillas y bien duros. Solo por eso debería ser un Tigre.


Después de esto, los volvieron a juntar y a quitarles las vendas. Les preguntaron ¿que animal habéis tocado? Cada uno gritaba a viva voz: ¡Una serpiente!, ¡Un Hipopótamo! ¡Un Tigre!

Viendo sus respuestas les comentaron que tenían que llegar a un acuerdo, ¡porque habían tocado el mismo animal!. Y desde ahí empezaron las disputas, como iban a aceptar como respuesta válida los que comentaban que era una serpiente que fuese un hipopótamo, ¡si son animales totalmente distintos! o ¡sería una locura imaginar una serpiente con los dientes de un tigre!.


Ante esta situación, las discrepancias y la tensión entre los miembros de la tribu fueron en aumento. Cada grupo pensaba tener la verdad absoluta y al decir animales tan diferentes entre ellos, llegaron a desconfiar los unos de los otros sospechando las peores artimañas del prójimo para llevarse solo ellos el “botín”, a sabiendas que les dijeron que la condición era si llegaban a un acuerdo. Incluso a la hora de hacer los grupos, había familiares y amigos que habían sido separados (ya que los grupos se hicieron de manera aleatoria) y era sorprendente como discutían y se gritaban como si fueran auténticos desconocidos.


Los antropólogos decidieron parar el ejercicio antes de que llegasen a las manos (que les faltaba muy poco). Les comentaron que ninguno de ellos había acertado, y ante el asombro de todos ellos, se hizo el silencio. Les dijeron que el animal que habían tocado era:


El ELEFANTE



Los que decían que era una serpiente, les habían puesto a tocar la trompa del elefante, los que aseguraban que era un hipopótamo el cuerpo y los que pensaban que era un tigre los colmillos del elefante.


Por otro lado, ¡ellos nunca habían visto un elefante! por eso decían cuando tocaban las partes el animal, los animales que creían que eran en base a lo que conocían. A parte de esto, aunque no llegaron a un consenso, los antropólogos les dieron igualmente lo prometido y entre los aborígenes se miraban y sonreían entre ellos porque comprendieron el verdadero regalo que les habían hecho con esta actividad.


Amigo/a si has llegado hasta aquí es porque quizás esta historia te ha conectado igual que me conecto a mi hace 7 años, ¡no es increíble!, ¿verdad?. Y es que si nos paramos a pensar ¿Cuántas veces hemos roto relaciones por disputas inútiles? o en otras escalas ¿Cuántas guerras se podrían haber evitado usando la comprensión y la comunicación con el “otro”? .Y esto es así, no tenemos al alcance las verdades absolutas por nosotros mismos. Esto se podría escalar desde un problema con tu pareja, hasta conflictos como los actuales que vemos todos los días hasta la saciedad en la televisión, como el de Cataluña o el Brexit. Pero en vez de comprender porque la otra persona se comporta o se expresa de aquella manera tan “distinta” a nosotros, nos ponemos como los indígenas de la tribu, pensamos que nuestra verdad es la absoluta y no nos cabe en la cabeza preguntar o comprender porque la otra persona tiene un punto de vista “aparentemente” tan distinto al nuestro.


Realmente, te invitaría hacer el ejercicio de cada vez que se te presente la oportunidad de abordar un problema, intentes encontrar “el elefante” que se esconde detrás de él. La verdad es que nunca lo había pensado antes, y el profesor que me contó esta historia tampoco me lo detallo, pero ese elefante podría representar las cosas que podemos crear juntos con los lazos de colaboración, empatía y unión, sabiendo que no existe lo blanco y lo negro y que podemos acercarnos mucho más a encontrar mejores soluciones sabiendo incluir la verdad del otro. Por ejemplo, podríamos grabarnos como tatuajes mentales que existe la posibilidad del cambio de opinión, escuchar siempre a la otra persona y darnos cuenta que la vida es imperfecta y que todos fallamos, es decir, todos estamos expuestos a equivocarnos.


Otro aprendizaje que supe sacar de esta historia, fue a quitarme rencores y odios innecesarios del pasado mediante la comprensión. A veces, no siempre tendremos la oportunidad en los conflictos de poder tratarlos con la otra parte, ya sea por las circunstancias en el que se desarrolló y/o porque no siempre tendremos el tiempo ni toda la información necesaria para abordar los “problemas” con todo el mundo. En estos casos donde el problema no pudo ser resuelto me gusta decir, que no versa entre quienes fueron los buenos o los malos, de quien tuvo la culpa o de quien tuvo la razón, sino que alomejor es más simple que todo eso y siguiendo con la metáfora, fue que una parte veía “el hipopótamo” y la otra “la serpiente” y nunca pudieron corroborar el “elefante” que se escondía por un motivo u otro.


Por todo esto, cariñosamente cada vez que me encuentro con una situación conflictiva, me sonrió a mí mismo y me gusta decirle a mi camarada: “Sabes lo mejor del asunto, que tú tienes razón, y yo también”.


Mariano Nieto Romero

Dicen que el agradecimiento es una de las fuentes de la felicidad. Por ese motivo queria hacer un pequeño homenaje a aquellas personas, que sin ellos saberlo,me enseñaron la "Cara B de la Vida". Aqui mi pequeño tributo, ya que parte de "culpa" de que haya creado este blog, es de ellos.

Sobre mi

Un día recibí el siguiente consejo: ​

​Vive tu vida como si fueras el héroe de tu propia película, imagina que un equipo documentalista está siguiéndote por todas partes y esta analizando cada acto y decisión que tomas, por tanto, sabiendo esto, escribe lo que quieres conseguir y dirígete a ello.

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